LA PACIENCIA, UN FRUTO DEL ESPÍRITU

La paciencia no es resignación. Es confianza activa. 

En Gálatas 5:22, la paciencia aparece como fruto del Espíritu, no como habilidad personal cultivada a fuerza de voluntad, sino como resultado de una vida rendida al Espíritu Santo. 

La palabra griega usada en ese contexto es makrothymía: literalmente, "ánimo largo". 

No es la paciencia pasiva del que aguanta con los dientes apretados. 

Es la capacidad de soportar personas y situaciones difíciles sin ceder a la amargura, porque la esperanza está puesta en algo más grande que el momento presente. 

El profeta Habacuc lo entendió bien. 
Clamó en medio de la injusticia, esperó en el silencio de Dios, y terminó afirmando: "Aunque la higuera no florezca... con todo, yo me alegraré en el Señor."(3:17-18). 

Eso no es estoicismo. Es fe que ha aprendido a esperar. 

Quien ha aprendido a esperar sin desesperarse, tiene una fortaleza que los ciclos de urgencia no pueden comprar. 

La paciencia del Espíritu no nos hace lentos. Nos hace firmes.

Comentarios

El Arte de comunicar el propósito divino: De la Palabra a la vida

No nos podemos callar...

No nos podemos callar...

Nuestra eterna relación con Jesús

Jesús Dios hecho hombre

Los 7 "Yo Soy" de Jesús

Enseñanzas del maestro

Las 7 palabras en la cruz

Sus milagros en la tierra

Jesús en Semana Santa

Jesús y la mujer

La Biblia dice que mi rey

Preguntas frecuentes

Páginas vistas