El perro, que en tiempos bíblicos era visto como un animal callejero y sin valor, hoy se ha convertido en un colaborador fiel del pastor.
Ese cambio ilustra algo profundo.
Un perro pastor moderno no nació noble, pero su cercanía al pastor lo transformó.
Lo que antes era un animal sin rumbo, ahora:
- escucha órdenes,
- protege al rebaño,
- corre para reunir a los que se dispersan,
- y sirve con lealtad.
Esa transformación del perro carroñero al perro ovejero refleja lo que Dios hace con nosotros.
El Señor toma vidas que parecían “sin propósito” y, al acercarlas a Él, las convierte en instrumentos útiles para cuidar, guiar y bendecir a otros.
Mientras tanto, la oveja, aunque valiosa, se pierde con facilidad.
El perro pastor, aunque antes despreciado, aprende a colaborar con el Pastor.
Es una imagen breve pero poderosa:
La gracia de Dios convierte lo ordinario en útil, y lo perdido en guiado.

Comentarios
Publicar un comentario
Cristo te ama y me ama. Quiere que estemos en comunicación.