13.8.13

LA OVEJA PERNIQUEBRADA. ES LA QUE SUFRE, PERO ES POR UN PROPÓSITO.


Jesús nos compara con las ovejas. Dice que somos su rebaño. En el Evangelio de Juan 1º:11, nos dice; “yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas”.

La oveja es uno de los primeros  animales que el ser humano pastoreó. Es útil por su lana, su leche y su carne. Es un animal dócil en sentido general, pero algunas requieren el tratamiento adecuado del pastor, para desarrollarse.

Investigando sobre las ovejas, conseguí en el blog dsastress.wordpress.com, una clasificación muy interesante de las diferentes clases de ovejas. Veamos.

1. Las maduras: Estas son las que contra viento y marea, permanecen en el redil. Van al paso del pastor, por lo tanto, no se extravían. No son rebeldes, ni contenciosas, ni inconstantes.

2. Las que se adelantan: A estas ovejas, el pastor les pone una piedra amarrada a la pata izquierda trasera, para hacer su caminar más lento, hasta que aprendan a caminar al paso del rebaño y el pastor. Es una especie de freno.

3. Las retrasadas: A estas, el pastor les da un leve golpecito en la cabeza, o las amarra de otra que va al paso; hasta que aprendan a mantenerse en el redil.

4. Las rebeldes: A estas, el pastor les da suaves golpes detrás de la oreja.

5. Las contenciosas: Cuando dos ovejas pelean entre sí, el pastor las amarra pata con pata por un tiempo; hasta que se dan cuenta que tienen que aprender a comer, beber y convivir juntas.

6. Las que buscan pastos ajenos: Estas son las que saltan la verja del redil, para buscar pastos en lugares ajenos. El pastor les echaba aceite amargo a los pastos que no eran del redil, para que ellas aprendieran a mantenerse en su redil.

7. Las que se extravían: Estas son las ovejas que se alejan tanto del redil, que se pierden y no saben regresar, El pastor las busca, las cubre con su manto y las trae de nuevo al redil.

8. Las inconstantes: (Las perniquebradas). Estas ovejas, tienen de todo un poco. Así como van adelantadas, al siguiente momento se atrasan, se rebelan contra el pastor, contienden con él, y con las demás ovejas, buscan otros pastos y finalmente pierden el camino muy seguido, arrastrando a otras ovejas tras de sí, el pastor las ha rescatado más de una vez.

Con estas, el pastor tiene que tomar una dolorosa decisión. Les aplica una disciplina más fuerte. Les acuesta en una mesa, y con un palo les da con fuerza; de modo que les quiebre el muslo. Luego las venda y las entablilla con amor; pero al entablillarlas lo hace de tal modo que los huesos no unan correctamente y queden cojas.

Algo así le paso a Jacob, Patriarca de Israel, nieto de Abraham e hijo de Isaac. Su nombre significa engañador. La Biblia señala que Jacob compró la primogenitura de su hermano Esaú por un plato de lentejas (Génesis 25:34), y a su esposa, Raquel, la compró a su tío Labán a cambio de catorce años de trabajo.

 Pero, para Dios cumplir en el su propósito, tuvo que dejarlo cojo (Génesis 32). En su camino, luchó con un ángel que le descoyuntó la cadera pidiéndole que le dejara porque rayaba el alba. Jacob le dijo que no le dejaría hasta que lo bendijera. Entonces aquel ángel le respondió que ahora se llamaría Israel, porque había luchado con Dios y con los hombres, y había vencido.

Ahora cuando Jacob está cojo es que Dios le dice que está en victoria.

Quizás estés como yo; perniquebrado. Pero debes saber quién nos quebró por amor la pata: el pastor. Porque él sabe que de no dejarnos cojos, nos extraviaríamos y quizás moriríamos.

No te sientas mal por tu pata quebrada. Sigue en fe, porque es mejor entrar al reino de los cielos cojo, que al infierno con los dos pies sanos.