14.8.13

AMAN, EL HOMBRE QUE TRAMÓ DESTRUIR Al PUEBLO DE DIOS Y TERMINÓ AHORCADO.


Amán, era el primer ministro del Rey Asuero, gobernante de 127 provincias, desde La India hasta Etiopía, con su asiento en la ciudad de Susa en Persia.  

Era un hombre lleno de intrigas y maldad, que alcanzó grandes honores y poder en la corte. 

Amán decidió matar a todos los judíos del reino para apoderarse de sus bienes, dada su ambición desmedida.

En su afán y delirio de grandeza, logró que el Rey asuero le exigiera al pueblo mediante decreto que se arrodillarse ante el, a su paso.  Mardoqueo, un judio justo y creyente en que solo debia arrodillarse ante Dios, no se inclinaba como lo había ordenado el rey. 

Cuando se le preguntó a Mardoqueo por qué traspasaba el mandato real, él declara que es judío y por mandamiento religioso no puede acceder a tal cosa ya que Amán (Hamán) era descendiente de los amalequitas (agaguita, agagueo) y por lo tanto enemigos del Dios de Mardoqueo, Jehová. 

Amán jura destruir a los judíos por esta causa y mandó a construir una horca para colgar a Mardoqueo. 

Consiguió aprobar bajo sello real un edicto de exterminio de los judíos en el día 13 del mes doce, el mes de Adar, y se distribuyó a todas las provincias en diferentes idiomas.

Pero le falló algo a  Amán.  Ignoraba que Ester, la reina y esposa de Asuero, era judía y sobrina de Mardoqueo y que este, anteriormente le había salvado la vida al Rey Asuero, denunciado un complot para asesinarlo. 

En conformidad con la información y el consejo de Mardoqueo, Ester reveló al rey el propósito inicuo del complot de Amán. 

La actuación de Amán, hizo que aumentase la cólera del rey y este fue colgado en la misma horca que había mandado construir para Mardoqueo. 

A petición de Ester, el rey promulgó un segundo decreto autorizando a los judíos a defender su vida en el día que se había fijado para su exterminio. 

Debido al edicto del rey y por temor a Mardoqueo, quien había reemplazado a Amán como primer ministro, los gobernadores y oficiales del imperio, ayudaron a los judíos a lograr una victoria total sobre sus enemigos. 

Las instrucciones de Mardoqueo confirmadas por Ester, establecieron que los judíos celebraran anualmente la fiesta de Purim, costumbre que ha continuado hasta la actualidad.

Todo aquel que atenta contra los hijos de Dios, mas temprano que tarde, cae victima de sus propias maquinaciones.