Porque hablar
nunca ha sido algo pequeño en la Biblia.
Desde el principio, Dios se revela hablando.
El llama, corrige, guía, consuela, enseña y salva por medio de la palabra.
A lo largo de las
Escrituras vemos que
- Lo que se dice,
- Cómo se dice y
- Desde qué corazón se dice, tiene un impacto espiritual profundo.
Esta serie nace
de una convicción sencilla pero poderosa:
'La Biblia no solo
contiene el mensaje de Dios, también nos muestra cómo comunicarla'.
Aquí miramos la
comunicación no solo como técnica, sino como parte de nuestra vida espiritual.
Cada reflexión parte de un versículo bíblico relacionado con la “palabra” y extrae principios que iluminan nuestra manera de hablar, enseñar, aconsejar, predicar y relacionarnos.
Porque en la visión bíblica:
La palabra puede dar vida o causar daño.
La boca revela lo que hay en el corazón.
Hay momentos para hablar y momentos para callar.
Las palabras pueden sanar, edificar o destruir.
La autoridad
verdadera no está en el volumen de lo que se diga, sino en la coherencia de vida de quien lo dice.
Cada reflexión parte de un versículo bíblico relacionado con la “palabra” y extrae principios que iluminan nuestra manera de hablar, enseñar, aconsejar, predicar y relacionarnos.
Esta serie está pensada para:
- Predicadores
- Maestros
- Líderes
- Comunicadores
- Y todo creyente que desee honrar a Dios también con su manera de hablar.
Creemos que aprender a comunicar mejor no es solo un asunto profesional, sino espiritual.
Nuestras palabras representan lo que creemos y a 'Quién servimos'.
Por eso caminaremos versículo a versículo, descubriendo que la Biblia no es solo el mensaje que proclamamos… sino también el modelo que nos enseña a proclamarlo.
Bienvenido(a) a este recorrido, donde la fe y la comunicación se encuentran.
Esta reflexión forma parte de la serie que puedes leer debajo:

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Cristo te ama y me ama. Quiere que estemos en comunicación.