A veces nos anticipamos a lo que ocurrirá en nuestras vidas, sin recordar, que
es Dios el que sabe lo que acontecerá.
Jeanne Calment nació en 1875 en Arlés,
Francia, y vivió hasta 1997, alcanzando los 122 años y 164 días, el récord
mundial de longevidad humana verificada.
A los 90 años, firmó un contrato de
viager (una forma de venta francesa) con su abogado André Raffray: él pagaría
una renta mensual de 2.500 francos y heredaría su casa al morir ella.
Lo curioso
es que Raffray murió antes que Calment, y su familia tuvo que seguir pagando
hasta el fallecimiento de Jeanne.
En total, pagaron más del doble del valor
original de la vivienda.
Jeanne mantuvo hábitos poco comunes para su edad: fumó
hasta los 117 años, comía chocolate todos los días y tenía una memoria
prodigiosa.
Su longevidad fue estudiada por médicos y demógrafos, y aunque hubo
teorías conspirativas sobre su identidad, los registros oficiales y análisis
genéticos confirmaron su autenticidad.
Antes de tomar una decisión debemos poner las cosas en las manos de Dios.
El tiene la primera y última palabra.
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Cristo te ama y me ama. Quiere que estemos en comunicación.