MUJERES AJUSTADAS A LA VOLUNTAD DE DIOS


Las mujeres hemos estado siempre en el plan de Dios.

De hecho, fuimos:

​Las primeras en la cuna.

​Las primeras en la cruz.

​Las primeras en la resurrección.

​El Antiguo Testamento menciona aproximadamente a entre 90 y 100 mujeres por sus nombres. 

Si se calculan aquellas que no tienen nombre, por ejemplo: la mujer del flujo de sangre, la viuda de Nain, la esclava de la esposa de Naaman, la cifra sube a más de 200 nombres.

Por su parte, el Nuevo Testamento menciona aproximadamente a entre 30 y 40 mujeres con nombres; al sumar a las mujeres sin nombre, el total supera las 70 menciones.

La Biblia es un manantial de vida, narra lo bueno que ocurrió, y lo fatídico también. 

Nos habla de la mujer sabia de Abel-bet-maaca en 2 Samuel 20:15-22, que salvó a su ciudad de la destrucción al negociar con Joab, general del rey David.

Ella Intervino valientemente cuando Joab sitiaba la ciudad para capturar al rebelde Seba, convenciendo a los habitantes de decapitar a Seba y arrojar su cabeza sobre el muro, acabando así con la rebelión. 

Y nos habla de  tambien de la necia Zeres. 

Vamos a conocerla en Ester 5:14

"Y le dijo Zeres su mujer y todos sus amigos: Hagan una horca de cincuenta codos de altura, y mañana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra alegre con el rey al banquete. Y agradó esto a los ojos de Amán, e hizo preparar la horca."

​Quiero, en esta ocasión, recordar  a cinco mujeres del Antiguo Testamento para que juntas extraigamos lecciones que podemos aprender de sus vidas.

​1. Sifra y Fua: Dos parteras que desafían al rey de Egipto (Éxodo 1:8-22)

​El faraón de Egipto se preocupaba por cómo crecía el pueblo hebreo, al que tenía esclavizado, y les ordenó a las parteras que mataran a todos los bebés varones al nacer. Pero las parteras «temían a Dios» y dejaron con vida a los varones.

​Estas dos valientes arriesgaron la vida al desobedecer al faraón y usaron su pericia profesional para socorrer a su pueblo en un tiempo de crisis.

Cuando el faraón las llamó para preguntarles por qué dejaban vivos a los varones, ellas respondieron: «Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son robustas y dan a luz antes que la partera venga a ellas».

​Uno de los bebés hebreos salvados por las parteras creció para desafiar al faraón y libertar al pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto.

​Ejemplo a imitar:

 Las parteras confiaron en Dios. Actuaron conforme a los mandamientos; Dios las cuidó y protegió al pueblo.

2. Rahab: Una mujer en situación difícil para un trabajo específico (Josué 2)

​Moisés había muerto y Josué tomó el mando de alrededor de tres millones de israelitas. 

Se preparaban para la batalla y su primer objetivo era atacar la ciudad amurallada de Jericó, para lo cual se dispuso el envío de espías.

​Rahab los acogió en su casa, los escondió, conversó con ellos, les tomó juramento y le mintió al rey de Jericó diciéndole que en su casa no había espías. 

Ella creyó que el Señor de los israelitas era, efectivamente, «Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra».

​Dio la espalda a los dioses y diosas de Canaán, así como a su propio pueblo; llegó a ser creyente en el Señor y arriesgó su vida para promover los propósitos de Dios: entregar la tierra prometida en manos de Israel.

​Ejemplo a imitar: En Mateo 1 descubrimos su nombre entre los ancestros de Jesucristo. Ella actuó con inteligencia, mantuvo la fe y supo negociar propósitos divinos para su familia.

3. Débora: Una mujer capacitada para liderar (Jueces 4-5) Jael

A veces, Dios llama a una mujer al nivel más alto de liderazgo en un momento de crisis.

En tal momento encontramos a Débora, cuando las tribus del norte en Israel eran cruelmente oprimidas por el rey Jabín y su poder militar superior.

​La Biblia nos dice que Débora era tanto profetisa como jueza, una mujer sabia: «Se sentaba debajo de la palmera de Débora, entre Ramá y Betel, en la región montañosa de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a pedir juicio».

​Débora mandó a Barac a levantar un ejército de diez mil hombres armados, a quienes Dios usaría para derrotar a las fuerzas superiores del rey Jabín.

 «¡Levántate!… el Señor ha salido delante de ti», le dijo a Barac. 

En el libro de Jueces, Débora es la líder ejemplar, igual a los más grandes líderes de Israel.

​Ejemplo a imitar: Fue dueña de una inamovible fe en Dios. Sabía que fue el Señor quien derrotó al enemigo y que ella solo era un instrumento de su gracia.

4. Rut: La nuera fiel

​La historia de esta mujer moabita se desarrolla luego de haber enviudado ella y su suegra Noemí, quien decidió regresar a Belén. 

Rut oyó a su suegra decirle todas las razones por las cuales debía ella volver a Moab, pero Rut eligió la lealtad sobre la lógica.

​Al decir «tu Dios será mi Dios», Rut no solo cambió de país, sino de destino.

Rut abrazó un futuro incierto por amor y fidelidad. 

Al llegar a Belén, no esperó que las cosas sucedieran; ella fue al campo a recoger las sobras.

Como inmigrante y extranjera, se humilló trabajando entre las hileras de cebada.

​Su ética de trabajo y la honra hacia su anciana suegra llamaron la atención de Booz, el dueño de las propiedades. 

Ella fue un «ejército de una sola mujer» para Noemí. La provisión de Dios encontró a Rut mientras ella estaba en movimiento, sirviendo a otros, y terminó casada con Booz y siendo la bisabuela del rey David.

​Ejemplo a imitar: Cruzó barreras de razas y pueblos con el fin de hacerle bien a su suegra.

Supo ver que la bendición de Dios estaba en Belén y no en Moab; fue obediente, trabajadora y decidida a alcanzar los objetivos.

5. Abigail: Una esposa prudente que salva su casa del desastre (1 Samuel 25)

​El rico hacendado Nabal, esposo de Abigail, apacentaba ovejas y vacunos en campos no cercados. 

David, huyendo de Saúl, empleó voluntariamente a su gran banda de hombres para proteger el ganado de Nabal.

La recompensa esperada por este servicio de todo un año sería un enorme regalo de alimento en tiempo de cosecha.

​Pero Nabal se mofó del trabajo de David y se negó a darle algo. 

En respuesta, David armó a cuatrocientos de sus hombres y se dispuso a aniquilar a toda la familia de Nabal. 

Cuando Abigail se enteró de esto, sintió que debía actuar, aun cuando, como mujer y esposa de Nabal en una sociedad patriarcal, esto excedía los límites de lo permitido.

​Haciendo a un lado las estructuras sociales y arriesgando su vida, 

Abigail cargó grandes cantidades de comida sobre asnos y partió al encuentro de David.

Ella se postró rostro en tierra y presentó sus obsequios con la esperanza de que David aceptara su disculpa en nombre de su esposo. 

Las sensatas palabras de Abigail apaciguaron a David, quien aceptó los regalos y volvió a su guarida.

​Al volver a casa, Abigail todavía enfrentaba la posible ira de Nabal. 

Sin embargo, cuando el hacendado escuchó la intención de David de matarlo, sufrió un infarto y diez días después murió. 

Al enterarse, David le propuso matrimonio a Abigail, quien partió para convertirse en su esposa.

​Ejemplo a imitar: Abigail destaca por su sensatez, su capacidad de ser pacificadora y su habilidad para tomar decisiones acertadas en medio de una crisis, incluso en situaciones de desigualdad.

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