¿El contenido?
Una frase tan simple como poderosa:
“¡Feliz Pascua. Él ha resucitado verdaderamente!”
El correo llegó a casi 100.000 empleados en más de 4.500 oficinas en todo el país y bastó eso para provocar indignación y hasta una queja formal del personal.
Ahora pensemos:
¿De verdad el problema es un mensaje de Pascua?
Vivimos tiempos donde mencionar a Cristo en público genera más controversia que la falta de valores en privado.
Pero seamos claros:
La Pascua no es un saludo institucional.
Es una verdad que confronta.
Habla de muerte y de resurrección.
Habla de pecado y de redención.
Habla de un Cristo que no todos están dispuestos a aceptar.
Y quizá por eso molesta tanto.
Porque cuando alguien dice “Cristo ha resucitado”, no solo está expresando fe, está declarando una verdad que exige una respuesta.

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Cristo te ama y me ama. Quiere que estemos en comunicación.