El amor que no huye, aunque duela.
¿Por qué algunos se quedan cuando otros huyen?
¿Por qué hay quienes aman a Jesús incluso cuando todo parece perdido?
¿Y qué tipo de fe permanece cuando ya no hay esperanza visible?
Mientras la cruz se levanta,
los discípulos desaparecen.
El miedo los dispersa.
La presión los silencia.
Solo uno permanece:
Juan.
Pero Jesús no está solo.
Allí, al pie de la cruz, hay un grupo que muchos pasan por alto;
las cuatro Marías:
María, la madre de Jesús.
María Magdalena su fiel seguidora.
María la esposa de Cleofás.
María, hermana de Maria la madre de Jesus, posiblemente Salomé,
madre de los apóstoles Santiago y Juan.
Ellas no llegaron tarde.
No aparecieron solo en el momento final.
Lo habían seguido desde el inicio del calvario.
Estuvieron presentes en su camino hacia la cruz.
Habían caminado con Él.
Servido con Él.
Sostenido su ministerio.
No eran espectadoras.
Eran discípulas fieles.
Y cuando todo se oscureció,
cuando el dolor fue insoportable,
cuando parecía que todo había terminado, se quedaron.
No predicaron.
No entendían todo.
No podían cambiar lo que estaba pasando.
Pero permanecieron.
Y en medio de ese dolor, ocurre algo profundamente humano y divino:
Jesús, desde la cruz, mira a su madre.
Y la confía al cuidado de Juan.
"Mujer, he ahí tu hijo.
He ahí tu madre."
Aun en su agonía,
sigue amando.
Sigue cuidando.
Sigue uniendo familias.
Ellas estuvieron firmes en la cruz.
Pero no solo allí.
También estuvieron en el entierro.
También fueron al sepulcro.
Y fueron las primeras en presenciar la resurrección.
Porque los que permanecen en el dolor, también son los que ven la gloria.
Hay una fe que celebra los milagros,
pero hay otra que se queda en la cruz.
Una fe que no huye cuando Dios calla.
Una fe que no se rompe cuando no entiende.
Una fe que ama, incluso cuando hiere.
Y hoy, la pregunta no es si amas a Jesús.
La pregunta es:
¿Permanecerás cuando todo se vuelva difícil?
Porque no todos abandonan.
Algunos aman hasta el final.
🌿 Serie: De la noche a la luz
Mañana, nuestra última entrega:
El silencio de Dios.
Cuando Dios no responde.

Comentarios
Publicar un comentario
Cristo te ama y me ama. Quiere que estemos en comunicación.