Ted Turner, el hombre que revolucionó el mundo con la fundación de CNN, falleció.
Turner tenía una promesa: su cadena transmitiría las 24 horas hasta el fin del mundo.
Turner incluso dejó preparado un vídeo final con el himno "Más cerca, oh Dios, de ti" para ese momento.
Sin embargo, la historia nos recuerda que, aunque el hombre intente dominar el tiempo con tecnología, la verdadera soberanía le pertenece a Dios.
Podemos llenar el mundo de noticias, pantallas y ruido, pero hay realidades que ninguna red social ni satélite pueden cubrir.
La vida no es una transmisión infinita; es un regalo con un propósito eterno.
Como nos enseña el libro de Eclesiastés 3 "Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: un tiempo para nacer y un tiempo para morir..."
La partida de los grandes hombres nos recuerda que no somos dueños del reloj.
Turner quería transmitir el fin del mundo, pero la Biblia nos enseña que lo importante no es ver el final en una pantalla, sino quiénes somos cuando el tiempo se agota.
Al final del día, no importa qué tanto logramos comunicar a los demás, sino qué tanto hemos hablado con Dios.
La noticia más importante no está en los titulares de hoy, sino en la preparación de nuestro corazón para el encuentro con el Creador.
Oración: Señor, ayúdanos a vivir con sabiduría, entendiendo que nuestro tiempo está en tus manos. Que nuestra vida sea el mejor mensaje que podamos transmitir.
Amén.

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Cristo te ama y me ama. Quiere que estemos en comunicación.