Este artículo forma parte de la serie "La Biblia: el manual divino de comunicación", donde exploramos cómo la Palabra de Dios revela los principios más profundos de la comunicación humana. Puedes conocer la visión completa de la serie Aquí
Juan 1:1
"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios."
En la visión bíblica, comunicar no es producir palabras, es revelar vida.
1. Dios no empieza con un discurso…
empieza con una Palabra.
La Biblia no inicia la historia de la salvación con una idea, una emoción o un ritual.
Comienza con algo más
profundo: La existencia de la Palabra.
Juan no dice primero que Dios actuó, sino que Dios habló, y más aún, que Cristo mismo es llamado el Verbo (la Palabra).
Esto enseña algo poderoso
para quien comunica:
En el plan de Dios, la comunicación no es un detalle secundario, es parte de su propia naturaleza.
Principio de oratoria bíblica
La autoridad en la comunicación nace del ser, no del estilo.
Puedes tener técnica, voz, dicción… pero si tu vida no respalda tus palabras, tu comunicación pierde peso espiritual.
2. La palabra no es solo sonido:
es identidad.
Aquí “Verbo” no significa simplemente
lenguaje. Evidencia:
- Expresión
- Revelación
- Manifestación de lo invisible
Jesús es llamado la Palabra
porque Él es la forma en que Dios se da a conocer.
Principio de comunicación
La comunicación verdadera revela
quién eres.
No es solo transmitir información. Es mostrar esencia.
Por eso, un comunicador cristiano no puede separar su mensaje de su vida.
Cuando hablamos, nos revelamos.
3. Antes de hablar mejor… debemos
ser transformados.
Si Cristo es la Palabra hecha persona, entonces entendemos algo clave: La comunicación más alta no es elocuencia, es encarnación.
Principio de comunicación
Jesús no solo habló verdad.
Él era la verdad.
No solo enseñó amor.
Él era el amor.
4. “En el principio…”
Esto también nos habla de
prioridad.
Antes de ministerios, templos, estructuras y programas estaba la Palabra.
Aplicación al comunicador
La preparación de un comunicador cristiano no empieza en el micrófono. Empieza en su relación con la Palabra.
No hablamos para llenar tiempo
No hablamos para impresionar
Hablamos como extensión de lo que Dios ha trabajado en nosotros.
Aplicación personal
Antes de preguntarte:
“¿Cómo hablo mejor?”
Pregúntate:
“¿Estoy viviendo lo que hablo?”
Porque en Juan 1:1 aprendemos que la comunicación que transforma
no nace de la boca…nace de estar unidos a Dios.

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Cristo te ama y me ama. Quiere que estemos en comunicación.