El cuerpo es la bombilla y el cable (lo físico).
El alma es la corriente eléctrica que la hace funcionar
(da luz, calor, vida).
El espíritu es la persona que enciende el interruptor
y decide para qué usar la luz
(la voluntad superior, la conexión con la fuente).
Existe una visión General que emana de la filosofía y la teología Clásica.
En el pensamiento occidental, influenciado por filósofos como Platón y Aristóteles y luego por la teología cristiana, se suele hacer esta triple distinción:
El Cuerpo (σῶμα "Soma" en griego)
Es: La parte física, material y tangible del ser humano.
Es nuestro organismo biológico: huesos, músculos, órganos, sentidos. Está sujeto a las leyes de la física, la biología, nace, se desarrolla, enferma y muere.
Función: Es el vehículo que nos permite interactuar con el mundo material a través de los cinco sentidos. Es la "casa" o el "instrumento" del alma y el espíritu.
El Alma (ψυχή "Psyche" en griego)
Es: El principio de vida que anima al cuerpo. Es la esencia individual de una persona, lo que la hace única. Incluye la mente, la voluntad, las emociones, la conciencia y la personalidad.
Función: Es el "yo" consciente. Gobierna la vida psicológica e instintiva. Es el puente entre el cuerpo físico y el espíritu.
Para muchas tradiciones, el alma es inmortal y continúa existiendo después de la muerte del cuerpo.
El Espíritu (πνεῦμα "Pneuma" en griego)
Es: La parte más elevada e inmaterial del ser humano. Es la chispa divina, la dimensión que nos conecta con lo trascendente, con Dios o con el universo.
Función: Es la facultad que permite tener intuición, fe, conciencia moral y una conexión con lo sagrado. Mientras el alma se orienta hacia uno mismo y el mundo, el espíritu se orienta hacia Dios o la realidad última.
Visión Cristiana
La teología cristiana debate estas distinciones. La visión más común (pero no la única) es:
Cuerpo: El templo del Espíritu Santo, que será resucitado al final de los tiempos.
Alma: El principio de vida individual creado por Dios, que es inmortal y será juzgada después de la muerte.
Espíritu: A menudo se usa como sinónimo de alma. Sin embargo, en una distinción más técnica (especialmente en la teología paulina), el espíritu es la parte del ser humano regenerada por Dios que le permite comunicarse con Él, mientras que el alma representa la vida natural y la personalidad.
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Cristo te ama y me ama. Quiere que estemos en comunicación.