17.4.17

EL LUGAR DONDE DIOS TE DARA A CONOCER SU PODER.


Una publicación sencilla y corta, pero poderosa, de mi contacto en las redes sociales, Omar Ahmed Galindez, me motivó a rememorar, meditar y escribir sobre las tácticas y estrategias de Dios para pulir. Si, pulir el diamante que quiere sacar de nosotros, para su solo propósito.

Esta es la meditación de Omar:

"A través de los años, he observado que a veces Dios te hará conocer su poder en los lugares mas extraños.

Daniel lo conoció en el foso de los leones.
Sadrac en el horno de fuego.
Pedro en alta mar.
Sansón en el molino y
David frente a Goliat.

Por lo tanto, si alguna vez te encuentras en lo que tu consideras como el lugar mas terrible de tu vida, bien puedes haber llegado a ese lugar, para conocer la plenitud de su gran poder".

Pienso en los hombres y mujeres que a lo extenso e intenso de la Biblia, vivieron vicisitudes irrepetibles en las que la mano de Dios se hizo visible y portentosa.

Noé, durante los 40 días y 40 noches del diluvio con el arca llena de animales.

Abraham, colocando la leña sobre su hijo Isaac para sacrificarlo a Dios.

Jacob, en Mahanaim a la espera de su hermano Esau, a quien años atras había engañado, temiendo por su vida y la de su familia.

José, en la cárcel de Egipto, tras la calumnia urdida por la mujer de su amo Potifar, tras el negarse a dormir con ella.

Moisés, con el mar Rojo delante, los egipcios detrás y el pueblo de Israelí aterrorizado por la persecución del faraón.

Gedeon, con solo 300 hombres enfrentando al inmenso ejercito de los madianitas.

Elias, después de haber degollado a los 400 profetas de baal, huyendo de Jezabeel.

Nehemias, edificando el muro de Jerusalén con una mano y en la otra mano esgrimiendo una espada para defenderse de los enemigos.

Ester, arriesgando su vida al entrar en la presencia del rey Asuero para evitar la aniquilación del pueblo judío, por las infamias de Amán.

Job, con una sarna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza y sufriendo la muerte de todos sus hijos, la perdida de sus bienes y el desprecio de su mujer.

Jonas, en el vientre del pez durante tres días, luego de intentar huir de la presencia de Dios.

Juan desterrado en la desierta isla de Patmos.

Pablo durante todas los ataques y peligros que vivió durante su ministerio, hasta concluir con su sentencia de condenación a muerte.

Jesús, el varón de dolores, ante una muerte que de tan vergonzosa y dolorosa, en la cruz del calvario, es calificada de maldicion.

Si narraramos paso a paso lo que Dios fue tejiendo en las vidas de estos hombres y mujeres, concluiriamos reconociendo la perfeccion de cada plan que el soberano prepara para glorificarse en nuestras vidas.

Solo Dios puede levantar al caido, sanar al enfermo, resarcir al despojado, y crear afluentes de agua en el sequedal.

Hay que poner en práctica la fe. Dios en el tiempo establecido lo recompensará.