30.7.13

UNA MUJER CONFIÓ EN QUE JESÚS PODÍA ENDEREZAR SU ENCORVADA ESPALDA Y FUE RESTAURADA.

La mujer en la sinagoga que estaba encorvada y no podía enderezarse, esta curación tuvo lugar un Sábado, día de reposo y en una sinagoga, por lo cuál Jesús fue criticado 
La mujer severamente tullida es enderezada. 

Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vió, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.

18 años es un tiempo de suplicio para quien sufre una enfermedad que con el tiempo se agrava. 

 Un encorvamiento de la espina dorsal ha doblado de tal forma a esta mujer, que no ha podido andar de nuevo derecha.

Esa tanto, que ya no puede ver a la gente a la cara y la gente a ella lo que le ve es los hombros y la espalda. 

Esta hija de Dios sintió el poder del Maestro cuando le dijo ¡Mujer, eres libre de tu enfermedad! Por fin pudo levantarse y ver el rostro de la gente. Se redescubrió con un cuerpo y un espiritu sanado. 

Pero esto aconteció porque esa mujer se llenó de fe, venció el obstáculo del rechazo y la frustración del dolor. No se quedó en su casa, fue al templo a ver y escuchar aun de lejos a quien ella sabía le curaría sus dolencias.

Mujer, haz tu lo mismo.